Ética docente en el bachillerato público de Sinaloa. Entre la innovación y el conservadurismo
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Universidad Autónoma de Sinaloa
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El proceso de enseñanza y aprendizaje es esencialmente innovador, no desde el imperativo del cambio como un bien en sí mismo, sino porque crea capacidades humanas para aprender a aprender y a vivir en sociedades democráticas. Sin embargo, así lo señalan diversas investigaciones, los esfuerzos de capacitaciones a docentes y la introducción de diversas tecnologías, no equivalen a un proceso innovador. Si el perfil ético del docente no está cultivado en el lazo social democrático, estas supuestas innovaciones podrían, en su lugar, legitimar y fortalecer un espíritu autoritario y conservador en las aulas.
El bachillerato es un momento crucial para formar a los discentes como agentes sociales empoderados en habilidades y oportunidades democráticas. No desdeñando la tradición social y académica, sino ilustrándolos para ver en ellas las oportunidades socialmente existentes, siendo capaces de incidir en la superación de los tradicionalismos que denigran el lazo social.
En un primer momento se desplegó una descripción de una serie de investigaciones que reflejan el predominio del tradicionalismo docente en el bachillerato público, develando que, aun cuando se ha “innovado” la práctica docente con la necesaria introducción de plataformas virtuales y el uso de TIC durante la enseñanza en pandemia, una amplia franja docente tradicionalista refinó sus prácticas antidemocráticas. También se conjuntaron otras investigaciones que obvian la falsa correlación entre oportunidades tecnológicas y pedagogías innovadoras, haciendo fuerte hincapié en lo imprescindible que es que sean acompañadas por un perfil ético docente ilustrado para enseñar habilidades necesarias para los desafíos sociales vividos en la actualidad.
Posteriormente se argumentó el falso antagonismo entre innovación/tradición y se señaló que aquello que realmente se les opone es un tradicionalismo pedagógico y su meta modo político, el conservadurismo. También se construyó un apartado donde se describe la importancia de que la enseñanza sea en capacidades humanas con el objetivo de que la enseñanza sea emancipadora, que enseñe a aprender/vivir en sociedades democráticas y que enseñe a actuar sobre las limitantes sociales que conservan y profundizan las desigualdades sociales.
En este sentido, se contextualiza el problema del tradicionalismo aprovechando los diagnósticos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) así como las evaluaciones recogidas en el Plan Institucional de Desarrollo Educativo COBAES 2022-2027, de tal manera que los datos ayudaron a problematizar las condiciones vividas en el bachillerato público, así como la cultura docente imperante.
Finalmente, se destacó la importancia de hacer una indagación que recupere, de manera cualitativa, mediante una etnografía crítica, por qué hay un predominio de la docencia conservadora y rutinaria, que tiene por tendencia impedir la creación y el fortalecimiento de capacidades. También la burocracia institucional está jugando un papel imprescindible en reproducir obstáculos para enseñar a aprender y a vivir en sociedades democráticas.